El trasteo, ese zumbido metálico que aparece al pulsar una cuerda, es uno de los problemas más frustrantes para cualquier guitarrista. A menudo se asocia con una mala calidad del instrumento, pero la realidad es que incluso las guitarras más finas pueden trastear si no están correctamente ajustadas. Comprender por qué ocurre es el primer paso para solucionarlo. Básicamente, el trasteo se produce cuando una cuerda vibra contra un traste que no debería tocar, generalmente debido a que la distancia entre la cuerda y el diapasón es insuficiente, o porque la curvatura del mástil no es la adecuada.
Existe un mito muy extendido que busca la «acción más baja posible sin trasteo». Como bien señalan los expertos, este ideal no existe en la práctica. Un pequeño roce de las cuerdas con los trastes es normal, especialmente en guitarras con una acción baja. La clave está en distinguir entre un trasteo benigno, que apenas se percibe desenchufado y no afecta al sonido amplificado, y un trasteo maligno que hace que la nota se apague prematuramente o suene a muerte. Aprender a diferenciar estos sonidos le ahorrará vueltas al alma innecesarias y le permitirá tocar con una configuración más cómoda y rápida.
Un factor que a menudo se pasa por alto es el cambio de calibre de las cuerdas. Si reduce el grosor, por ejemplo, de un calibre .010 a un .009, está cambiando la tensión general del instrumento. Las cuerdas más finas vibran con una amplitud mayor al estar menos tensas, lo que las hace más propensas a chocar contra los trastes, especialmente en los primeros trastes. Esto explica por qué al cambiar a un calibre más ligero, el trasteo puede aparecer de repente, incluso si no ajustó nada más.
Este fenómeno es particularmente relevante cuando se busca una acción muy baja. Una guitarra que funcionaba perfectamente con cuerdas .010 puede volverse intratable con .009 si no se realizan los ajustes compensatorios. La solución no es necesariamente volver al calibre anterior, sino entender que cada juego de cuerdas impone unas exigencias diferentes al mástil y al puente. Por lo tanto, cualquier cambio de cuerdas debe ir acompañado de una revisión completa de la configuración, empezando por el ajuste del alma.
El alma es una barra de metal que recorre el interior del mástil y cuya función es contrarrestar la tensión de las cuerdas. Ajustarla es el primer paso y el más importante de cualquier calibración. El objetivo es conseguir una curvatura (alivio o «relief») adecuada, que permita a las cuerdas vibrar sin tropezar con los trastes centrales. Un mástil demasiado recto o con una curvatura inversa (curvatura cóncava) es la causa principal de los trasteos en los trastes intermedios.
¿Cómo se ajusta correctamente? Primero, debe afinar la guitarra. Luego, presione la cuerda en el primer traste y en el traste donde el mástil se une al cuerpo (generalmente el 14 o 16). Con una galga de espesores, mida el espacio entre la parte inferior de la cuerda y la parte superior del traste 7 u 8. El valor recomendado para la mayoría de las guitarras acústicas es de entre 0.008 y 0.012 pulgadas. Un valor de 0.033 pulgadas, como en el caso del usuario del foro, es excesivo e indica que el alma está demasiado floja, lo que provoca una curvatura exagerada y, paradójicamente, trasteos en los primeros trastes y una acción muy incómoda.
Para realizar este ajuste, necesitará una llave Allen del tamaño correcto para su guitarra y un juego de galgas de espesores. Muchos guitarristas noveles cometen el error de confundir milímetros con pulgadas, lo que lleva a mediciones desorbitadas. Recuerde que 0.010 pulgadas (el valor estándar) es aproximadamente 0.25 mm. Si mide 0.3 mm, ya se está pasando. La paciencia es clave; gire el alma en incrementos de un cuarto de vuelta como máximo y deje que el mástil se asiente durante unos minutos antes de volver a medir.
Un error común es pensar que el alma sirve para ajustar la altura de las cuerdas. No es así. El alma solo controla la curvatura del mástil. Una vez que tenga el relieve correcto, pasará a ajustar la altura de las cuerdas en el puente. Si después de ajustar la altura en el puente aparecen trasteos en los trastes centrales, probablemente necesite aumentar ligeramente la curvatura del mástil. Si los trasteos se concentran en los primeros trastes, el problema puede estar en la cejuela o en que el mástil tiene una curvatura inversa.
A menudo, el trasteo en las cuerdas al aire no tiene que ver con el alma, sino con la cejuela. Si las ranuras de la cejuela son demasiado profundas, la cuerda quedará excesivamente cerca del primer traste, provocando un zumbido característico. Este problema es muy común en cambios de calibre a cuerdas más finas, ya que la ranura, al ser más ancha, permite que la cuerda se hunda más. Para solucionarlo, a veces basta con un calzo temporal, pero la solución definitiva es rellenar o reemplazar la cejuela.
Por otro lado, la selleta (la pieza del puente sobre la que se apoyan las cuerdas) es el punto donde se define la altura final de las cuerdas (acción). Una selleta demasiado baja hará que las cuerdas rocen contra los trastes en todo el diapasón. Para una guitarra acústica, una altura de referencia común es de unos 2.0 mm en la sexta cuerda y 1.5 mm en la primera, medida desde la parte superior del traste 12 hasta la parte inferior de la cuerda. Valores inferiores a 1.5 mm en la prima son muy difíciles de conseguir sin trasteo, a menos que el diapasón y los trastes estén perfectamente nivelados.
Existe una relación directa y fundamental entre el ajuste del alma y la altura de la selleta. Si su guitarra trastea en todas partes, especialmente en los trastes altos, la solución suele ser subir la altura de la selleta. Si los trasteos se concentran en los trastes centrales (del 5 al 12), el problema es de curvatura y debe aflojar el alma para crear más alivio. Si el trasteo está en los primeros trastes (del 1 al 5), puede deberse a una curvatura inversa (mástil demasiado recto o con arco hacia atrás) o a una cejuela baja.
El orden de los factores sí altera el producto. Jamás ajuste la altura del puente antes que el alma. Si lo hace, estará trabajando a ciegas. La secuencia lógica es: 1) Afinar. 2) Ajustar el alma para obtener el relieve deseado. 3) Ajustar la altura de las cuerdas en la selleta. 4) Ajustar la entonación (quintaje). 5) Finalmente, ajustar la altura de las pastillas si su guitarra es electroacústica. Seguir este orden le ahorrará horas de frustración y posibles daños al instrumento.
La consistencia en la afinación durante una actuación en directo es el santo grial de todo guitarrista. Los trasteos y una mala entonación pueden arruinar una canción. Para evitarlo, el mantenimiento debe ser proactivo, no reactivo. Esto significa revisar la curvatura del mástil y la altura de las cuerdas cada vez que cambie de estación, ya que los cambios de humedad y temperatura afectan directamente a la madera del mástil. Una guitarra que en invierno está perfecta puede comenzar a trastear en verano sin que usted haya tocado una sola tuerca.
La limpieza y lubricación de los puntos de contacto son igualmente cruciales. Aplicar una gota de vaselina o grasa para metales en las ranuras de la cejuela y en los apoyos de la selleta reduce la fricción, evitando que las cuerdas se enganchen y se desafinen al usar el vibrato o al hacer bending. Además, un encordado correcto, siguiendo la técnica de la «vuelta hacia abajo» y estirando las cuerdas después de ponerlas, estabilizará la afinación mucho más rápido. Si ignora estos pasos, su guitarra será un instrumento inestable, sin importar la calidad del ajuste inicial.
Si se siente abrumado por el proceso, no se preocupe. Lo más importante es entender que el trasteo no es un defecto, sino un síntoma. Un síntoma de que la guitarra necesita un ajuste. Empiece por lo básico: cambie las cuerdas con cuidado, afínelas y estírelas. Luego, con una llave Allen, intente ajustar el alma en cuartos de vuelta hasta que la guitarra se sienta más cómoda. No busque la acción más baja del mundo; busque la que le permita tocar sin que las notas se apaguen y sin que le duela la mano.
Recuerde que un pequeño trasteo acústico que no se escucha por el amplificador o en la grabación directa es perfectamente aceptable. Muchos grandes guitarristas tocan con guitarras que trastean ligeramente. No se obsesione con la perfección inaudible. Si tras estos ajustes básicos el problema persiste, valore llevar la guitarra a un luthier profesional para una nivelación de trastes o un ajuste más profundo de la cejuela. Una guitarra bien ajustada es una extensión de su cuerpo y una fuente inagotable de placer al tocar.
Desde un punto de vista técnico, la interacción entre el relieve del mástil (medido con precisión), la altura de la selleta (expresada en mm o pulgadas) y el radio del diapasón es un sistema de tres ecuaciones que debe resolverse en el orden correcto. Un valor de relieve de 0.013” o superior, como se menciona en los foros, es una solución de compromiso que enmascara un problema de base. Para un radio de 14” o más plano, el mástil puede y debe llevarse más recto (0.005”-0.008”) para optimizar la acción baja, siempre que el diapasón esté perfectamente nivelado y los trastes tengan una corona uniforme.
El cambio de calibre de .010 a .009 introduce una variación significativa en la tensión total del mástil. La respuesta correcta no es solo reajustar el alma, sino también verificar que la cejuela esté limada para el nuevo diámetro de cuerda. Una cejuela diseñada para .010 puede provocar un trasteo severo en la cuerda al aire con .009, incluso si el mástil y el puente están perfectos. La solución avanzada implica el uso de limas de cejuela del calibre exacto, y no una simple lima de guitarra genérica. Asimismo, la compensación de la entonación (quintaje) variará con el cambio de calibre, por lo que una reintonación completa es obligatoria para mantener la afinación estable en todo el diapasón.
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